España es uno de los países con mayor diversidad de lepidópteros de toda Europa. Más de doscientas especies de mariposas diurnas viven o han vivido en su territorio, distribuidas entre los Pirineos, la meseta, la costa mediterránea y los sistemas montañosos del sur. Eso no es un dato menor. Es, de hecho, una de las razones por las que lo que está pasando con algunas de esas especies merece más atención de la que recibe.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico mantiene el Catálogo Español de Especies Amenazadas, una lista oficial que clasifica fauna y flora según su nivel de riesgo. En ese catálogo hay mariposas. No muchas, comparado con mamíferos o aves, pero están. Y el criterio para entrar no es subjetivo — hay metodología detrás, seguimiento poblacional, evaluaciones periódicas.