Contenido
- La granja holandesa con cinco jardines y casi ningún visitante extranjero
- Un palacio barroco, el pueblo de Pinocho y un mariposario que poca gente sabe que existe
- La isla de un noble sueco desterrado, con el mayor mariposario de Alemania
- El mariposario de Shakespeare que casi arde por unos fuegos artificiales
Hay jardines de mariposas que aparecen en todas las listas de viajes y jardines de mariposas que, por alguna razón, llevan años ahí sin que nadie los mencione. Esta recopilación es de los segundos.
No están en los folletos de las agencias. Algunos ni siquiera tienen web en inglés. Pero guardan cosas que no encontrarás en los grandes mariposarios turísticos: ambientes construidos por vocación y no por negocio, contextos históricos insólitos, o colecciones que van mucho más allá de los típicos morpho azules del invernadero de turno.

La granja holandesa con cinco jardines y casi ningún visitante extranjero
En Harskamp, un pueblo del Gelderland holandés que la mayoría de GPS tarda en encontrar, existe la Passiflorahoeve. La web está solo en neerlandés. El letrero en la carretera es discreto. Y aun así, quien llega suele quedarse más tiempo del que tenía previsto.
Lo que hace distinta a esta granja es que no tiene un único invernadero de mariposas: tiene cinco jardines diferenciados, incluyendo uno específico para especies europeas con su propio criadero. Eso es raro. La mayoría de mariposarios del continente llenan sus instalaciones de especies tropicales de colores impactantes, que venden mejor a ojos del turista medio. Un jardín dedicado a las mariposas locales no llama tanto la atención en un folleto, pero para alguien interesado en lepidópteros autóctonos es una rareza que vale el viaje.
Además de las mariposas, hay una colección de Passiflora —la planta que da nombre al lugar— que según los entendidos es una de las más amplias del mundo. El conjunto funciona integrado en una granja de cuidado, lo que le da una atmósfera bastante diferente a la de un parque temático.
Dónde: Oud Willigerweg 1, Harskamp, Países Bajos.
Un palacio barroco, el pueblo de Pinocho y un mariposario que poca gente sabe que existe
Collodi es un pueblo pequeño de la Toscana que sube por una colina en zigzag. Es conocido sobre todo por ser el lugar donde creció Carlo Lorenzini, el autor de Pinocho, y por tener un parque temático dedicado al personaje. Lo del mariposario lo sabe poca gente.
Dentro del complejo de la Villa Garzoni —un jardín barroco del siglo XVII con cascadas, fuentes, escalinatas y estatuas que en otro país estarían llenos de turistas— funciona la Casa delle Farfalle. El invernadero no es enorme. No tiene la espectacularidad de producciones más recientes. Pero combinarlo con el paseo por ese jardín histórico le da una dimensión que los mariposarios de nueva construcción no pueden replicar.
El contexto vale tanto como las mariposas en sí. Estás en una finca del siglo XVII, con ese olor a humedad y piedra vieja que tienen los jardines italianos, y de repente entras a un espacio donde vuelan libremente especies tropicales. Es un contraste que cuesta explicar pero que se queda.
Abre de marzo a octubre. La villa en sí no se puede visitar por dentro.
Dónde: Villa Garzoni, Collodi, Pescia, Toscana, Italia.
La isla de un noble sueco desterrado, con el mayor mariposario de Alemania
La isla de Mainau está en el lago Constanza, en el sur de Alemania, en el punto exacto donde el lago toca tres países a la vez: Alemania, Austria y Suiza. Se llega a pie por un puente. La isla tiene unas 45 hectáreas, jardines, rosaledas, palmeras, y en el interior de todo eso, la Schmetterlingshaus: el mayor mariposario de Alemania, con especies de Asia, África y América Central que vuelan libres en un invernadero de temperatura controlada.
Pero la historia de la isla es lo que la hace extraña de verdad. El conde Lennart Bernadotte era nieto del rey de Suecia. En los años 30 fue excluido de la familia real por casarse con una actriz. Heredó esta isla alemana y decidió dedicarle el resto de su vida a convertirla en jardín. Murió en 2004; la isla sigue en manos de su familia.
En días soleados, las mariposas del invernadero se posan sobre los visitantes, sobre todo si llevan ropa de colores vivos. Eso no está planificado: pasa o no pasa. Si puedes, lleva un trozo de fruta; funciona como imán.
Dónde: Insel Mainau, Konstanz, Baden-Württemberg, Alemania.
El mariposario de Shakespeare que casi arde por unos fuegos artificiales
Stratford-upon-Avon es la ciudad de Shakespeare. El Stratford Butterfly Farm, que abrió en 1985, tiene poco que ver con el Bardo del Avon, pero es el mariposario más grande del Reino Unido y uno de los más peculiares de Europa por un motivo concreto: su conexión con Belice.

Las pupas que abastecen el invernadero vienen en parte de la Fallen Stones Butterfly Farm, en las Montañas Maya de Belice. El nombre viene del yacimiento arqueológico maya de Lubaantun —»el lugar de las piedras caídas»— que está justo al lado. Las personas que trabajan allí son descendientes directos de los mayas. Esa cadena de origen le da al mariposario de Stratford una dimensión que va más allá de lo decorativo.
Hay también un episodio de 2002 que no sale en los folletos: durante los fuegos artificiales del Jubileo de la Reina, un cohete cayó en una maceta de plástico vacía junto al invernadero de cría y provocó un incendio. La mayoría de las mariposas que estaban dentro se salvaron. Las plantas especiales que usaban para la cría no corrieron la misma suerte.
Abre todos los días del año excepto el 25 de diciembre.
Dónde: Tramway Walk, Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Reino Unido.
Estos cuatro sitios no tienen mucho en común entre sí: uno está en una granja de cuidado en los Países Bajos, otro en un jardín barroco italiano junto al parque de Pinocho, otro en una isla heredada por un aristócrata desterrado, y el último en la ciudad más visitada del Reino Unido por razones que no tienen nada que ver con las mariposas. Lo que sí comparten es que ninguno es exactamente lo que parece a primera vista.