Hay jardines de mariposas que aparecen en todas las listas de viajes y jardines de mariposas que, por alguna razón, llevan años ahí sin que nadie los mencione. Esta recopilación es de los segundos.
No están en los folletos de las agencias. Algunos ni siquiera tienen web en inglés. Pero guardan cosas que no encontrarás en los grandes mariposarios turísticos: ambientes construidos por vocación y no por negocio, contextos históricos insólitos, o colecciones que van mucho más allá de los típicos morpho azules del invernadero de turno.
